Analicia Aldana: “el servicio comunitario te abre puertas para quien puedes llegar a ser socialmente”

La estudiante de segundo de año de nuestra Escuela nos compartió parte de su experiencia de voluntariado en La Unión, Región de Los Ríos, y de cómo ha cambiado su perspectiva personal gracias a lo vivido ahí.

Analicia Aldana ingresó el 2015 a Periodismo en la PUCV. Siempre fue su primera opción y hasta hoy sigue creyendo con firmeza en ella. Sin embargo, tras un tiempo, su interés por el servicio social y comunitario la llevó a hacer una pausa y buscar una instancia en la cual poder aprender y desarrollar ese tipo de habilidades, las cuales hoy recuerda con alegría, según nos explica:

 

¿A qué te dedicaste ese año?

Paralelamente a mi primer año estuve postulando a un proyecto que tiene la congregación de mi colegio, la cual está en varios lugares de Chile. Este proyecto tiene diecisiete años y consiste en hacer tareas de servicio comunitario por un período de un año. Yo postulé a pesar de que esto usualmente lo hacen estudiantes que cursan cuarto medio. En mi colegio no había llegado la información con antelación, por eso tuve que hacerlo estando en la universidad.

¿Qué fue lo que te motivó?

Siempre he estado ligada a experiencias de servicio; como misiones, por así decirlo. Me gusta mucho la espiritualidad que tiene la congregación, algo que me ha permitido desarrollarme como persona, especialmente en lo social. Esto (el proyecto) tenía tres pilares que me llamaban la atención; la experiencia de servicio, de fe y también de comunidad.

Siento que es muy difícil parar, en cualquier momento de la vida (…) Vas al colegio, tienes que entrar a la universidad y después trabajar. Todo muy rápido. En ningún momento tienes tiempo de hacer algo distinto (…) No era extraño escuchar los “¿para qué?” o “¿te fue mal en la u?”. Pero yo estaba completamente convencida de querer hacerlo.

¿Tenías muchas expectativas de este proceso? ¿Se cumplieron?

Para nada. Todo resultó completamente distinto, en un buen sentido. Por supuesto que lo pasé increíble, pero también hay desafíos que quizá uno no contempla. Por ejemplo, vivir con personas desconocidas durante un largo período de tiempo (…) Parte de la experiencia, más que tratarse de algo grupal como se podría pensar, es también empujarse a uno mismo y conocerse.

¿Qué actividades te tocó realizar allá? ¿Qué tal la relación con las personas?

Hacíamos muchas cosas. A pesar de que teníamos un horario definido, todas las actividades variaban: íbamos a escuelas, ayudábamos en el campo o también asistíamos a comedores de ancianos, por ejemplo (…).

¿El trato?: genial. Para la gente esto no es nuevo, por los años que se lleva realizando esto, por lo que integrarse es muy fácil y enriquecedor. Los vecinos de la casa en que estuvimos, en particular, están muy enterados de en qué consiste, ya que incluso algunos han alojado (…).

¿Qué opinaba tu familia de esto? ¿En algún momento pensaste en cancelar todo?

Fue interesante. Mi mamá siempre me dijo que sí, que fuera. A mi papá le fue un poco más difícil entenderlo y no quería. Pero fue un descubrimiento para todos: yo tampoco tenía claro las tareas específicas que me iba a tocar hacer. Y sí, una vez que estaba confirmado que me iría, y en verano, empecé a cuestionarme algunas cosas como el hecho de que extrañaré a mi familia, o si de realmente podré con esto. Eso fue una razón del por qué les conté una vez avanzado el proceso.

Nunca había hecho algo así, y las responsabilidades que esto implica, como pagar las cuentas, administrar la plata y organizarnos con mis compañeras era un buen reto.

¿Qué rescatas de esto? ¿Se lo recomendarías a alguien?

Más que esto en concreto, creo que recomendaría que todos se arriesguen un poco más; a tener proyectos propios. Siento que estamos muy acostumbrados a la forma en que vivimos. ¡Arriesgarse a hacer cosas!: todos me decían que cómo iba a dejar la u, pero ahora volví y todo está en la normalidad, aunque debo decir que me costó mucho. Me había acostumbrado a un estilo de vida que no era mío, mucho más austero. Siento que en mi casa las cosas son fáciles en comparación a esto; allá nos involucramos a tal punto que sabíamos mucho de las personas, si había fallecido alguien, si tenían problemas económicos, etc.

Esto es algo que nos falta desarrollar. Usualmente estas actividades se exponen demasiado, pero uno debe de tener claro que no va a solucionarle la vida a nadie; siempre estuvo presente la posibilidad de no ir. Se trata de aprender por el contacto directo y guardar esas experiencias para uno, para poder compartirlas después.

 

 

 

Por Daniel Gallardo

Vinculación con el Medio – Periodismo PUCV

2 noviembre, 2017

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