Aimée Vega y el poder del conocimiento

Comunicóloga feminista, Doctora y Máster en Periodismo y Comunicación, en su país, México, en 2014 se presentó ante el Senado su propuesta «Lineamientos y Mecanismos para una reforma de Telecomunicaciones y Radiodifusión con perspectiva de Género», que significó la modificación de 35 artículos de la iniciativa enviada por el Ejecutivo Federal, de los cuales fueron aprobados 9 en favor de la ley de género. Sobre este proceso y la importancia que ha tenido la academia en su lucha por la igualdad y los derechos de la mujer, conversamos durante su visita a nuestra escuela para la inauguración del año académico del Magíster en Comunicación.

Su viaje a Chile fue fugaz, por eso el arreglo para la entrevista es un tanto rápido e improvisado. En la sala de profesores, alrededor de la mesa, nos ubicamos. Aimée Vega me dice que no la trate de usted, y con una sonrisa me dice que partamos. Siempre dispuesta a compartir su conocimiento.

 

¿Por qué decide tomar como una de sus líneas de investigación la temática de género?

Yo inicié mi formación de investigación en la universidad muy joven, tenía 18 años, y tuve la oportunidad de incorporarme en México a un proyecto de monitoreo electoral en medios de comunicación. Desde entonces pude advertir que había sesgos muy evidentes respecto a la cobertura informativa de políticas y políticos, y me interesó conocer qué efectos tenía esto en la ciudadanía de las mujeres. Entonces, comencé a formarme en la teoría crítica feminista y la incorporé al análisis de los medios de comunicación y las nuevas tecnologías, incorporándola a mi tesis en la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México), posteriormente en un magíster en la Universidad Autónoma de Barcelona y en mi tesis de doctorado.

Entonces, ¿el feminismo ha sido clave en su carrera?

Definitivamente para mí el feminismo ha sido la vía, por un lado, para contribuir con nuevos conocimientos al campo de estudios de la comunicación, pero también una vía para incidir a nivel político, y desde esa perspectiva, para mí es fundamental entender que el trabajo académico del feminismo te da esta doble posibilidad: incidir en la academia y en la política.

¿En qué consistió la investigación que, justamente, le hizo poder incidir en política?

En el año 2006 me incorporé como investigadora al Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM. Gané la plaza con un proyecto de investigación sobre la representación de la violencia contra las mujeres en la agenda de los medios de comunicación en mi país. Lleve a cabo un estudio de agenda mediática que incluyó el análisis de toda la programación de televisión abierta nacional, así como la radio y los diarios de mayor circulación y consumo. Lo que establecí como hipótesis fue que la violencia contra las mujeres y las niñas forma parte de la narrativa mediática, es decir, está en el corazón del discurso de los medios de comunicación y no solo eso, sino la naturalización de esta violencia. Desafortunadamente, pude comprobarlo mediante un análisis de contenido que incluyó la publicidad, las telenovelas, programas informativos, de ficción, dibujos animados, programas deportivos, en el caso de la prensa (escrita) todas las secciones informativas. Todo esto arrojó datos muy ilustrativos de cómo la representación sexista de las mujeres y la alusión a sus cuerpos y sexualidad forman parte del entramado de la violencia de género.

¿De qué manera?

Los medios de comunicación colocan, con absoluta impunidad, a las mujeres como seres que son de otros, como seres a los cuales el patriarcado y la comunidad masculina pueden acceder con total impunidad.

Anteriormente mencionó la radio ¿cuál es su influencia?

Esta investigación también incluyó la programación musical que, desafortunadamente, casi no es tomada en cuenta en los estudios culturales o de comunicación, cuando es uno de los soportes más importantes para la reproducción de la violencia contra las mujeres. Entonces, hice un análisis cuantitativo de cuáles son los géneros que reproducen mayores tipos y modalidades de violencia contra las mujeres, es decir, física, sexual, económica, feminicida, en los ámbitos escolares, laborales, comunitario, institucional y familiar, y cómo, insisto, esta reproducción lo que hace es normalizar está desigualdad entre mujeres y hombres.

¿Cómo se refleja esto en la audiencia?

Trabajamos a nivel cuantitativo con una encuesta, y a nivel cualitativo con grupos focales y entrevistas en profundidad con grupos de personas de entre 12 y 60 años. Gracias a esto corroboramos que los medios de comunicación tienen una influencia en instituciones como la familia, también en el ámbito escolar y laboral. Construyen discursos que refuerzan y naturalizan la violencia contra las mujeres.

Teniendo en cuenta todo este contenido sexista ¿qué pasa, entonces, con las mujeres y su participación en los medios?

Hice un estudio, un censo, para identificar dónde están, quiénes son y cuántas son las mujeres en las industrias de radio y prensa, tanto públicas como privadas. Estamos hablando de televisión, con casi mil estaciones, en radio, casi dos mil y en prensa cerca de 600 diarios. Identificamos que en ningún nivel hay paridad y mientras más elevado es el nivel, la participación de la mujer es más reducida. Por ejemplo, en televisión privada su participación no supera el 3% como titulares de televisión, es decir, que toman decisiones. También existe una división sexual del trabajo, es decir, que cuando las mujeres se incorporan al trabajo en televisión lo hacen en aquellas labores asociadas a su género: maquillistas, vestuaristas, peinadoras. No están en producción, ni en dirección, ni en operación de cámaras ¿por qué? Porque hay una cultura de género que las disocia de esta participación.

¿Hay políticas de género en los medios de comunicación mexicanos para el trabajo?

No existe una política integral que promueva los derechos laborales de las mujeres o que aliente una mayor participación en la industria.

Y las pocas mujeres que trabajan en la toma de decisiones ¿qué dicen?

Lo que me encuentro en sus testimonios es el escenario de los medios de comunicación y las nuevas tecnologías no es un lugar en el que las mujeres puedan desarrollarse plenamente. Son escenarios organizados desde la perspectiva y lógica masculina de relación con el poder.  Las mujeres deben lidiar con asuntos como la maternidad y el matrimonio, es decir, el conflicto que existe entre el espacio público y el espacio privado en su vida. En el caso de sus colegas no es así, tampoco en el de sus maridos. Ellos no se cuestionan el tener que llegar a la casa para tener que llevar a los hijos a la cama, o tener que dejar la oficina porque el hijo se ha enfermado en el colegio porque, culturalmente, esto se asume como responsabilidad de las mujeres. Aparte, los espacios de toma de decisiones no son los espacios institucionales, son espacios donde solo tienen acceso los hombres. Por ejemplo, el golf del fin de semana o el bar con algún cliente para cerrar el trato.

Volviendo al tema de la incidencia en la política ¿qué hizo con todo este material recolectado?

El resultado es muy valioso. El 2014 presentó una propuesta en el marco de la discusión de la reforma de telecomunicaciones y radiodifusión, dirigida a transversalizar la perspectiva de género en esta ley. Esta propuesta incluyó 35 artículos, de los cuales fueron aprobados 9. Es decir, la nueva legislación en México incluye 9 artículos que promueven la igualdad de género y los derechos humanos de las mujeres en materias como servicio público de radiodifusión, concesiones de uso social, es decir, se promueve que en el otorgamiento de las concesiones de radio y de televisión pública a organizaciones feministas, de mujeres productoras de contenido, etc.

¿Y la academia qué rol juega en todo esto?

Lo que yo rescato de todo esto es cómo desde la universidad adquirimos los recursos de conocimiento, las habilidades metodológicas, la base crítica y la teoría para poder construir diagnósticos que puedan informar políticas o legislaciones que puedan beneficiar a la igualdad de género y a las mujeres en la sociedad. Rescato, también, el carácter político de la investigación cuantitativa, porque me ha servido para convencer a tomadores de decisiones. Los números son validados por ellos (los legisladores) como un lenguaje con poder y les demuestran las dimensiones del problema.

¿Qué otra enseñanza desprende de esta experiencia?

La importancia de aprender a trabajar en colectivo. En la academia construimos un tipo de saber, que son estos diagnósticos, pero son otros sectores de la sociedad los que cuentan con otras habilidades que sirven para lograr que lo que hacemos en la universidad puedan beneficiar a las sociedades. Me explico: para llegar al Senado, promoví la creación de una alianza con organizaciones de la sociedad civil, y después tres senadoras del partido de izquierda adoptaron la propuesta que yo elaboré, y son ellas quienes la llevaron a discusión en el pleno del Senado. Por eso, insisto, en la universidad construimos un saber, pero que este pueda transformar las relaciones entre personas, eso ya no depende de nosotros, sino de personas que tienen el poder político de la toma de decisiones. Eso para mí ha sido muy aleccionador, el entender que solas no vamos para ningún lado.

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Usando como ejemplo el caso de Nabila Riffo, mujer que terminó ciega luego del ataque de su pareja, y de toda la cobertura mediática que ha recibido el caso en nuestro país y las distintas opiniones que ha generado en el público, ahondamos un poco más en la situación de México al momento de tratar estas historias.

¿Ha cambiado en su país la manera en que los medios abordan la violencia hacía la mujer?

No. Y los medios actúan con absoluta impunidad. Hemos hecho llamado de atención en todo el mundo sobre esta irresponsabilidad al cubrir estas noticias sobre violencia contra las mujeres, donde las responsabilizan a ellas, que son víctimas, y que descolocan a los agresores, es decir, muy pocas noticias los mencionan, pero, además, cuando se habla de ellos se les trata como monstruos o seres excepcionales, cuando es solo un hombre que ejerce violencia contra la mujer, no son locos. Me atrevo a afirmar que los medios no han cambiado y que son un obstáculo cada vez mayor para la igualdad de género y los derechos humanos de las mujeres.

 

Aimée Vega actualmente se encuentra trabajando en la Red Mundial de Universidades de Géneros, Medios y Nuevas Tecnologías de la Unesco, para que las escuelas de Comunicación asuman su responsabilidad e incluyan materias que formen a estudiantes en la perspectiva de género, y a la que nuestra escuela ha sido invitada a participar a través de la académica María Soledad Vargas.

Está comunicóloga feminista cree que hay que empoderar y entregar herramientas a las futuras generaciones, mujeres y hombres, para que exista un cambio social que lleve a la igualdad, y ella, mientras pueda, seguirá contribuyendo para que esto sea posible.

 

Fotografía: De izquierda a derecha, Aimée Vega junto a María Soledad Vargas, a través de quien la entrevistada a invitado a la Escuela de Periodismo PUCV a formar parte de la Red Mundial de Universidades de Géneros, Medios y Nuevas Tecnologías de la Unesco.

 

 

Por Martín Torres

Área de Postgrados – Periodismo PUCV

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