David Wolfenson: De intercambio en Europa

Publicado el: 6 julio, 2017

Conocer otras culturas, otros paisajes y nuevos puntos de vista, además de practicar el idioma, fue lo que motivó a David a postular para irse de intercambio a Francia, donde la Universidad Jean Moulin Lyon III lo acogió desde agosto a enero de este año.

 

¿Por qué tomaste la decisión del intercambio?

Me quise ir de intercambio porque pensaba que se trataría de una buena experiencia de vida y viaje. El hecho de irse a otro país a estudiar por un tiempo me resultaba llamativo, por el cambio de contexto, por la idea de conocer otras culturas y paisajes, y conocer algunas cosas desde otros puntos de vista. He tenido varios compañeros que se habían ido antes y me contaban que valía mucho la pena.

¿Por qué Francia?

Elegí ir a Francia porque se trataba de una cultura muy distinta a la nuestra, y con gente de muchos lugares diferentes que podían ser interesantes. También fui porque tenía cierto conocimiento del idioma y quería practicarlo. Hoy ya puedo decir que lo domino (creo yo). También me daba la posibilidad de viajar por Europa a un precio conveniente, porque estando allí es muy fácil viajar y eso es barato.

En el país fui a Marsella, París, Annecy y Grenoble (si no olvido otro lugar). También viajé a Bélgica, Holanda, España y Suiza.

David y el mar de Marsella, al sur de Francia.

¿Qué impresión te quedó de la universidad donde estuviste?

La universidad quedaba en plena ciudad, cerca del centro. Quedaba cerca de una estación de metro que se llama Sans Souci, por lo que era muy fácil llegar. La arquitectura de la universidad era bien buena, el edificio fue hace mucho tiempo una empresa de tabaco, por eso la sede se llama “Manufacture des Tabacs”. El ambiente era agradable y había todo tipo de gente, de varios países además de Francia. Se podía hacer deportes, había un casino/restaurante bueno, con distintos menús. Mi impresión final fue positiva.

¿Cómo fue estudiar allá periodismo?

Fue interesante, pero no tanto el hecho de estudiar en sí. Es más o menos parecido a estudiar periodismo aquí, sólo que en otro idioma. Es mucho más interesante la experiencia de vida y la gente que uno va conociendo.

¿Extrañaste algo de acá? 

Lo que más extrañé en realidad fueron algunas personas, como familia y amigos. También algunas comidas como las sopaipillas o el pan con palta.

¿Qué diferencias encontraste?

Primero el idioma. Luego que hay gente de muchos países distintos, y que incluso en la calle oyes idiomas raros y a veces español. En cada lugar la gente, más allá de la globalización, tiene costumbres y ciertos detalles en su cultura que son particulares. Uno se da cuenta cuando pasa varios meses en otro lugar, además que te fijas en lo que es distinto en tu país.

¿Y cómo es la vida en Francia? ¿Qué te llamó la atención?

Es más primermundista: más cara, más ordenada. Aquí se vive más un caos, que igual no es malo para mí. El Estado da varios beneficios a los estudiantes y a la gente en general, hay que buscarlos y solicitarlos eso sí. Hay mucho trámite y papeleo.

La diversidad cultural es muy llamativa, es bueno conocer a gente de tantos lugares. En la ciudad que yo estaba (Lyon) me movía en metro con tarjeta de estudiante, que también servía para la micro y el tramway, que es como un metro que pasa por arriba. Los bares estaban en el centro de la ciudad, que son por Vieux Lyon y los alrededores. Con respecto a la comida, los franceses son medio desabridos porque no le echan sal ni muchos condimentos a la comida, que en cierta forma está bien. Yo compraba la comida en el supermercado porque conviene más, concretamente iba a uno que se llamaba “Leader Price” que era como mayorista o algo así, también hay unos convenientes que hay por toda Francia que se llaman “Lidl”, son de origen alemán.

¿Vale la pena irse de intercambio? ¿Qué “contras” encontraste?

Claro que vale la pena. No sé si haya contras en general, sólo se encuentran cosas que no te gustan tanto de un lugar y otras que sí prefieres más. Depende de cada uno, en lo personal, y con respecto al contexto sociocultural donde estés. Pero con respecto al irse de intercambio, no hay contras si eliges ir a un lugar donde querías conocer. También uno aprende a moverse con total independencia, puede que haya dificultades al principio en adaptarse a un ambiente distinto, por la costumbre y las responsabilidades distintas de las que hay que hacerse cargo.

 

 

 

Por Cristofer Díaz

Vinculación con el Medio – Periodismo PUCV

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